La cuestión del nombre en el psicoanálisis

Eduardo García Silva

La tesis central del ´presente texto es la apuesta por la resignificación del nombre propio en el análisis; en la medida en que denuncia la posición subjetiva, la novela familiar, la constitución de algunos síntomas, el deseo del Otro, y hasta cómo participa de la transferencia; esa travesía que intenta que el sujeto asuma y se apropie del nombre que lo nombra para entonces sí, nombrarse él; esa travesía, pues, está implicada en todo análisis y constituye un pasaje importante, necesario e ineludible de cada análisis, como el trabajo con y desde la transferencia misma.

     Este trabajo no pretende responder a todas las interrogantes que el abordaje al nombre ya plantea, más bien sumará otras, y como el mismo nombre, quizá vehiculice un vacío imposible de colmar e imposible de nombrar.

     Imposible de nombrar, tal es la paradoja del nombre, que nombra lo innombrable y en el intento se pierde algo, y se muestra esa pérdida en el punto en que se llamará el ombligo del nombre, ahí donde no hay lugar a ninguna interpretación, a ningún significado último , por eso –como dice Lacan- los nombres no son para traducirse y de hecho no se traducen, pero gracias también a ese ombligo del nombre, es que es posible que alguien sea llamado, pues cada quien podrá interpretar lo que su nombre quiere decirle cuando por él es llamado desde lo que constituye la demanda del Otro.

     Es tiempo del nombre.